la luz no muere sola destruye todo lo que inventa así el amor
EDUARDO LIZALDE
dice que no sabe del miedo de la muerte del amor dice que tiene miedo de la muerte del amor dice que el amor es muerte es miedo dice que la muerte es miedo es amor dice que no sabe
Derechos iguales para todos: ésta es la más maravillosa injusticia, pues precisamente los hombres superiores son los que padecen en este régimen. Ante el populacho, sin embargo, no queremos ser iguales.
Amor y muerte Canto XXVII El amado del cielo muere joven Menandro
Hermanos a la vez creó la suerte al amor y a la muerte. Otras cosas tan bellas en el mundo no habrá ni en las estrellas. Nacen de aquél los bienes, los placeres mayores que en el mar de la vida el hombre halla; y todos los colores, todo mal borra ella. Bellísima doncella, de dulce ver, no como se la imagina la cobarde gente, al tierno Amor le hace compañía frecuente, y el camino mortal juntos recorren y a todo corazón más sabio que el herido de amor, ni que la vida infausta más desprecie, ni que por otro dueño como por éste los peligros busque; donde tu llama prende, amor, nace el aliento o se despierta; y su saber en obras, no, como suele, en pensamiento vano, muestra el linaje humano.
...." Me siento, y un grande árbol, frente a frente de mí, me tiende sus flexibles manos. Todos sus movimientos son humanos: ese árbol siente, me contempla y piensa no sé que pensamientos de una intensa vida de árbol que inventa un mudo idioma ideal, como un espíritu de aroma, para cantar la eeflexión secreta de toda su existencia: es un poeta".... RBM, El árbol poeta.
Quiero llorar porque me da la gana como lloran los niños del último banco, porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja, pero sí un pulso herido que sonda las cosas del otro lado.
De POEMA DOBLE DEL LAGO EDEM, de Federico Garcia Lorca
Es verdad, pues: reprimamos esta fiera condición, esta furia, esta ambición, por si alguna vez soñamos. Y sí haremos, pues estamos en mundo tan singular, que el vivir sólo es soñar; y la experiencia me enseña, que el hombre que vive, sueña lo que es, hasta despertar. Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¡que hay quien intente reinar viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte! Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende. Yo sueño que estoy aquí, d estas prisiones cargado; y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.
De "la vida es sueño", de Pedro Calderon de la Barca